La Obra de los Santos Ángeles es una asociación pública de la Iglesia Católica con personalidad jurídica y con estatutos propios aprobados por la Santa Sede el 7 de Noviembre de 2008 por la Congregación para los Religiosos. La Obra difunde entre los fieles la devoción a los santos ángeles, exhorta a rezar por los sacerdotesy promueve el amor por la Pasión de Cristo y su unión a ella.

La Obra de los Santos Ángeles nació en Innsbruck, Austria, en el año 1949. La Señora Gabriele Bitterlich, esposa y madre de tres hijos, estuvo en el origen de este movimiento.

Desde ese año de 1949 fue creciendo en ella una conciencia personal cada vez más clara de que el Señor Jesucristo quería que las personas venerasen e invocasen más a los santos ángeles y se abriesen a su poderosa ayuda. Sin embargo, como auténtica cristiana se puso siempre bajo la autoridad de la Iglesia. En aquellos años, esta autoridad fue el Obispo de Innsbruck, Mons. Paulus Rusch, con el cual estuvo siempre en contacto. A partir de 1961, la Obra se fue extendiendo en diversos países del mundo. Por lo que desde el año de 1977 ha sido la autoridad suprema de la Iglesia que ha ido examinando las doctrinas y las prácticas particulares de la Obra.

El fundamento de su espiritualidad es, por lo tanto, la Palabra de Dios, que se encuentra en la Sagrada Escritura y en la Tradición viva de la Iglesia, que son auténticamente interpretadas por el Magisterio de la Iglesia. En el Catecismo de la Iglesia Católica se encuentra una síntesis de la doctrina del Magisterio sobre el mundo angélico (cf. CIC 328-336,350-352)

Lo específico de la asociación Obra de los Santos Angeles consiste en el hecho de que sus miembros llevan la devoción a los santos ángeles hasta aquel desarrollo pleno que se expresa y se concreta en una “consagración a los santos ángeles” aprobada por la Iglesia.

La Obra está bajo la dirección de la Orden de los Canónigos Regulares de la Santa Cruz, y se fundamenta en la prontitud incondicional para servir a Dios con la ayuda de los santos ángeles y tiene como finalidad la renovación de la vida espiritual en la Iglesia ayudados por ellos en las así llamadas “direcciones (o dimensiones) fundamentales” de adoración, contemplación, expiación y misión (apostolado).

Los santos ángeles son creaturas espirituales no corporales que están continuamente presentes a nuestro alrededor, “ellos han sido enviados para servir a los que han de heredar la salvación” (Hb. 1,14)

“Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducir su vida” (CIC,336). Los santos ángeles son pocos conocidos, inclusive entre personas católicas; tal vez se conoce la oración “Ángel de mi guarda” o se piensa que hablar de ángeles es algo para niños. 

En una alocución del 3 de Octubre de 1958, dirigida a peregrinos norteamericanos el Papa Pio XII recordó que nuestras vidas están rodeadas por la presencia de los santos ángeles: “Cada uno de nosotros, aún el más pobre de los pobres, tenemos ángeles que nos protegen. Los ángeles son seres gloriosos, puros y espléndidos, ellos nos han sido dados como compañeros en el camino de la vida. Ellos tienen la misión de protegernos, para que no nos apartemos del camino de Cristo, Señor de los ángeles”.

Al final de la audiencia él amonestó a los fieles invitándolos a “tener una relación familiar con los ángeles, quienes constantemente cuidan de llevarnos hacia la salvación y la santidad. Es voluntad de Dios que estemos en la eternidad unidos con los ángeles; aprendamos entonces a conocerlos desde ahora!”.

El Papa Juan Pablo II dedicó seis catequesis al tema de los ángeles. En la segunda de estas catequesis afirmó: “la Iglesia, proponiendo con franqueza toda la verdad sobre Dios creador incluso de los ángeles, cree prestar un gran servicio al hombre” (Audiencia General de Agosto 6 de 1986).

A través de retiros y conferencias, los sacerdotes del Opus Sanctorum Angelorum buscan enseñar a los fieles a tomar una mayor conciencia de la colaboración que los santos ángeles prestan en nuestro día a día a nuestra santificación, la salvación de las almas y la santificación de los sacerdotes.