Letanía a los Santos Ángeles

Tomado del antiguo libro de oración “Paradisus Angelicus”, con la aprobación eclesiástica Leodii, 13/01/1711 (Lièges).

 

Ángel de Dios, mi protector, ilumíname, guárdame y guíame. Amén.

Señor ten piedad de nosotros!

Cristo ten piedad de nosotros!

Señor ten piedad de nosotros!

Cristo óyenos!

Cristo escúchanos!

Dios Padre que estás en el cielo,           ¡Ten piedad de nosotros!

Dios Hijo, Redentor del mundo, …

Dios, Espíritu Santo,

Santísima Trinidad, que eres un único Dios,

Santa María,                                               ¡ruega por nosotros!

Santa Madre de DIOS, …

Santa Virgen de las vírgenes,

San Miguel, que eres el defensor del pueblo de Dios, …

San Miguel, que expulsaste del cielo a Satanás y a sus seguidores,

San Miguel, que alejas al enemigo infernal en la hora de la muerte de nuestros hermanos,

San Gabriel, que revelaste la profecía a Daniel,

San Gabriel, que anunciaste el nacimiento y la misión de San Juan Bautista,

San Gabriel, que eres el mensajero de la Encarnación del Verbo,

San Rafael, que hiciste regresar a Tobías sano y salvo a la casa,

San Rafael, que enviaste al demonio para el desierto,

San Rafael, que eres uno de los siete que están delante del trono de Dios,

Santos Ángeles, que estáis delante del trono de Dios,     ¡rueguen por nosotros!

Santos Ángeles, que estáis continuamente alabando y bendiciendo a Dios,

Santos Ángeles, que disipáis nuestras tinieblas,

Santos Ángeles, que anunciáis los designios de Dios a los hombres,

Santos Ángeles, que sois encargados por Dios para proteger a los hombres,

Santos Ángeles, que estáis contemplando continuamente la faz del Padre en el cielo,

Santos Ángeles, que os alegráis con cada pecador que hace penitencia,

Santos Ángeles, que salvasteis a Lot en medio de los pecadores,

Santos Ángeles, que subís y bajáis por la escalera de Jacob,

Santos Ángeles, que entregasteis la Ley Divina a Moisés en el monte Sinaí,

Santos Ángeles, que anunciasteis el nacimiento de Cristo a los hombres,

Santos Ángeles, que servisteis a Cristo en el desierto,

Santos Ángeles, que llevasteis a Lázaro para el seno de Abrahán,

Santos Ángeles, que os sentasteis en el sepulcro de Cristo vestidos de blancura resplandeciente,

Santos Ángeles, que en el último día precederéis a Cristo con la señal de la Cruz,

Santos Ángeles, que retiraréis todos los escándalos del Reino de Cristo,

Santos Ángeles, que separaréis los condenados de los justos,

Santos Ángeles, que presentáis ante Dios las oraciones de los hombres,

Santos Ángeles, que asistís a los moribundos,

Santos Ángeles, que acompañáis a las almas purificadas del purgatorio para la patria celestial,

Santos Ángeles, que hacéis milagros con el poder de Dios,

Santos Ángeles, que sois enviados al servicio de los hombres, herederos de la salvación,

Santos Ángeles, que sois colocados sobre reinos y países,

Santos Ángeles, que salvasteis a los fieles de Dios de los peligros de la vida,

Santos Ángeles, que consolasteis a los mártires en medio de sus tormentos,

Todos los coros de los Espíritus bienaventurados,

Por vuestros Ángeles, de todos los males, Líbranos Señor.

De las insidias del diablo,

De toda herejía y división,

De una muerte imprevista,

De la muerte eterna,

Pecadores que somos,                          Te pedimos escúchanos.

Por medio de Tus Ángeles,

Que nos salves,

Que nos perdones,

Que gobiernes y protejas a la Santa Iglesia,

Que cuides al Santo Padre y todo el pueblo de Dios,

Que concedas paz y concordia a los pueblos,

Que concedas la paz eterna a los difuntos,

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Oremos:

Dios Eterno y Todopoderoso, concédenos el auxilio de vuestros ejércitos celestiales, para que por medio de ellos seamos preservados de los inminentes ataques de Satanás y a través de la Preciosísimo Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y de la intercesión de la bienaventurada Virgen María, libres de todo mal, podamos servirte en paz. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.